lunes, 20 de diciembre de 2010

Me he dejado pisar, basurear, usar.
He dejado que hicieran lo que quisieron
con mi cuerpo, con mi mente y
mis deseos. De muchas cosas jamás
me recuperaré, otras tantas las olvidaré
con el tiempo. Cada una de ellas me ha
dejado una marca. Él me pide que use
cicatrizante para sacarme las huellas
en los brazos: Yo quiero que esas marcas
se queden. Las siento unas marcas de
mis brazos, los miles de dolores que me
trajeron sangre no voy a olvidarlos.
No quiero que las marcas se vayan.
Se iran con el tiempo, con la posibilidad
de olvido, con el aprendizaje. No soy
brillante ni la mejor, no soy la mas
coherente tampoco. Soy poco, y de lo
poco que soy, poco entiendo. Sobrevivo.
Sigo viva. Paso por alto lo negativo,
lo reprimo, lo guardo en lo mas reconito de mi
ser o lo transformo en historias que jamas pasaron. Junto memorias, me aislo, me pierdo. Escribo.

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